viernes, 17 de julio de 2009

El quechua nuestra lengua nativa




ELOGIO DEL QUECHUA O RUNASIMI

El conjunto de cualidades que posee el runasimi lo presenta como una admirable interpretación de la naturaleza andina. Cada palabra es una imagen estilizada, en cada frase hay una música esencial y el color se halla dosificado en él como en los valles floridos. Es plástico y vigoroso como las montañas, fluido como los ríos, sonoro como el viento y ancho y suntuoso como el Tawantinsuyo.

Aparte de los recursos que posee, al igual que los idiomas europeos, el quechua dispone de otros que contribuyen a dar relieve a su musicalidad, a su plasticidad y a su flexibilidad, otorgándole un sello de gran vigor a su fisonomía de conjunto. Son notables los agentes onomatopéyicos que podría catalogarse en la casilla de las interjecciones y que desempeñan un papel preponderante en el lenguaje y en particular sirven para dar colorido y jerarquía a la expresión.
Sin detenernos en su armonía ni en su colorido, con los cuales se presenta como solía su pueblo allá en los raymis del Sol o de la Primavera, sólo nos hemos de referir a su singularísimo don de expresividad. No hay en el mundo un lenguaje en el cual se pueda manifestar con un solo verbo tantos estados de ánimo, tantos grados de dulcedumbre, o de ternura, o de pasión, o de ira, o de desdén. El queshwa adquiere en estos casos la fluidez del manantial que se desliza por la pradera desgranando las músicas más sutiles y reflejando todos los caprichos de la luz.
En castellano se pide amor con una forma verbal inmutable: ámame. El estado de ánimo estará en el acento y en el ademán con que se formule la demanda, pues la palabra mantendrá en todo momento su estructura única. En el runasimi es distinto. Munáway es el equivalente del español; pero es demasiado duro, descortés, ineficaz. Hay que suavizarlo, hacerlo más insinuante: munakúway. Si hay que pedir con dulzura: munariway. Si hay una ternura honda que mostrar: munarikúway. Si llega el caso de insistir: munalláway. Si es necesario rogar: munakulláway. Insistir en el ruego: munarikulláway. La imploración se expresa exactamente: munaririkulláway. Los estados de ánimo contrarios son manifestados también de una manera peculiar.

Jesús Lara, Literatura de los quechuas

EXTRACTO DEL LIBRO: "FOLCLOR: DERECHO A LA CULTURA PROPIA"

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