jueves, 10 de diciembre de 2009

El arte y la música


Melpómene musa de la tragedia

Sabemos que la música es una de las llamadas bellas artes, pues, al igual que la arquitectura, la escultura y la pintura, tiene como finalidad la expresión de la belleza.
Puesto que la música es un arte, me parece oportuno que sepamos, en primer lugar qué es el arte. Pues bien, para los antiguos griegos el arte era un “saber hacer”, para Aristóteles se trataba de una capacidad razonada de producir cualquier objeto. La palabra proviene del latín ars, artis. “habilidad”, “oficio” y éste, a su vez, del indoeuropeo ar-ti: “acción de ajustar”

En griego clásico “arte” se decia (tékne): “técnica” y se consideraba como tal cualquier oficio que requiriera de cierta habilidad e implicara la manipulación de objetos naturales.
Las artes han sido objeto de diversas clasificaciones, una de ellas fue la establecida en Alejandría durante la época helenística, es decir, en el siglo IV a. C. Esta división clásica es la de “artes liberales”1, las cuales comprendían el trivium (del latín tres, tria: “tres” y via: “vía”, “camino”) y el quadrivium (de quattuor: “cuatro” y via: “vía”). El trivium estaba compuesto por: gramática, retórica y filosofía, y el quadrivium por: aritmética, geometría, astronomía y música. En las escuelas medievales, la base del saber era la enseñanza de estas siete artes.

Como puede observarse, la música, al formar parte de las cuatro artes matemáticas, era estudiada necesariamente por quienes deseaban recibir una educación integral; para los griegos no se trataba sólo de un adorno que servía para ocupar las horas de ocio, sino de un elemento importantísimo en la educación, pues tenía una gran influencia en la formación del temperamento y del carácter de los jóvenes; en cambio, en nuestros días, la música dentro de los planes de estudio de las escuelas del nivel medio no tiene, ni remotamente, el mismo peso académico que la matemática o el español.

La palabra música es de origen griego, deriva del adjetivo (musiké), forma femenina de (musikós): “relativo a las musas”; en realidad, en este adjetivo se sobreentendía el sustantivo (tékne): “arte”, de ahí que el término música se utilizara para denominar cualquier arte que estuviera protegido por las musas (Músa).
Musas. Del griego (Músai). Según la concepción primitiva, se trata de ninfas que habitaban en las montañas, cerca de los ríos y de las fuentes; representaban la personificación del don poético, del canto y de la música. Generalmente se acepta que las musas fueron nueve: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terspsícore, Erato, Polimnía, Urania y Calíope. Cada una de estas musas se convirtió en protectora e inspiradora de un arte. La musa de la música es Euterpe (del adverbio (eu): “bien” y el verbo (térpein): “deleitar”), es una divinidad que se representa acompañada de la doble flauta.

La música es una combinación de sonidos (de voces o instrumentos) que tiene ritmo, melodía y armonía:

Ritmo. Del latín rhythmus, y éste del griego (rhytmós): “ritmo”, “medida”, “movimiento medido que se repite varias veces”, de ahí que el ritmo sea la sucesión regular de sonidos o movimientos. Etimológicamente, ritmo se relaciona con el verbo griego (rheó) : “correr”, “fluir”, de donde procede, también, la palabra “diarrea”.
Melodía. Del latín tardío melodia: “melodía”, y éste del griego (melodía): “canto coral”, formado, a su vez, de (mélos): “musica” y (odé): “canto”.

Armonía. Del griego (harmonía): “acuerdo”, “concordancia”, derivado de (harmós): “juntura”, “hombro”. Es la unión, la juntura, de notas musicales en un acorde.


AUTOR: Maria Lourdes Santiago

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