miércoles, 3 de febrero de 2010

La zampoña un tipo de flauta entre los instrumentos de viento


Presentación
Las peculiaridades de éste y otros instrumentos son una ventana abierta al proceso evolutivo del ser humano. Han sido herramienta y testimonio de las más básicas necesidades existenciales, así como de las más depuradas manifestaciones espirituales.
La zampoña es una flauta pánica (en honor del dios Pan), conocida también con otros nombres como siku o antara, de acuerdo según su procedencia. Mientras que zampoña proviene del griego, siku es de origen aymará y antara de origen quechua; estas dos últimas pertenecientes a la cultura andina.




Descripción

En términos generales la zampoña se compone de una serie de cañas cerradas en sus extremos inferiores, atadas entre sí en forma de balsa, que se soplan de manera vertical descendente por los bordes de los orificios superiores. Es un instrumento que se ha extendido por todos los continentes y a pesar de las diferencias que presenta, según el contexto cultural en que se ha desarrollado, conserva rasgos comunes, no sólo en lo referente a su construcción, sino también en su papel social relacionado con ceremonias, rituales, poderes mágicos, hechizos de amor, etcétera.

Clasificación
Dentro de la clasificación general de los instrumentos, la zampoña es un aerófono, es decir, un instrumento de viento. Los instrumentos de viento tienen dos características esenciales:
1) Un tubo que encierra una columna de aire producida por el soplo del ejecutante y 2) un elemento que ponga en vibración dicha columna, que produce el sonido. Esta columna se puede poner en vibración por los labios apretados de un trompetista, por la oscilación de una lengüeta simple, en el caso del clarinete, doble en el caso del oboe, o por el borde afilado de una flauta. Los instrumentos de viento se diferencian precisamente por estas formas de poner en vibración la columna de aire, es decir, de producir el sonido.

La familia de las flautas

Embocadura de un clarinete


Embocadura de una flauta dulce


Embocadura de una flauta travesera

Las flautas se diferencian por el tipo de embocadura:
1) Son verticales o rectas cuando el orificio superior se usa como embocadura, como es el caso de la zampoña;
2) son traveseras cuando la embocadura está abierta a un costado y
3) son de pico cuando el ejecutante sopla por un canal que termina en un borde afilado. En todas ellas el sonido se produce cuando el ejecutante sopla contra el borde afilado de la embocadura, y por lo tanto podemos decir que este borde afilado es la característica fundamental de cualquier flauta.




Orígenes

La flauta es uno de los instrumentos más antiguos. Se construyeron de tibias de animales, huesos humanos, marfil, arcilla, piedra, caña, metal y madera. Las flautas de pico aparecieron antes que las verticales y las traveseras. Aproximadamente unos veinticinco mil años a.C. se conocía una especie de silbato fabricado en hueso que emitía un sonido único. Cinco mil años después comenzaron a extenderse estos silbatos, pero con unas pequeñas perforaciones laterales que pudieron haber sido orificios de obturación. Quince mil años a.C. este arcaico silbato proliferó y se consolidó. Dos mil quinientos años a.C. la flauta ya tenía unas características muy cercanas a las que configuran las flautas actuales. Entre las civilizaciones mesopotámicas ya se hallaban difundidas dos familias de flautas, las rectas y las traveseras.

Uso y atributos en las diferentes civilizaciones
El uso y la concepción de los instrumentos en las diferentes civilizaciones ha ido cambiando a lo largo de la historia. Las civilizaciones antiguas relacionaban las ideas flauta-falo-fertilidad-vida-resurrección; asociaban el tocar la flauta con innumerables ceremonias fálicas y con la fertilidad.
Los arqueólogos han encontrado a menudo una flauta al lado de una momia o esqueleto, colocada allí muy probablemente como un amuleto de resurrección. De la misma manera que se relaciona a la flauta con la vida y la muerte; también se la relaciona con el amor. Los jóvenes cheyenes tocaban las flautas en el galanteo porque tenían un poder especial sobre las muchachas. En Europa, cuando los chicos daban una serenata, sólo la flauta estaba prohibida, porque era malo para las chicas oír la flauta durante la noche.
En muchas lugares se relaciona a las flautas de Pan (pánicas) con hechizos de amor. Cuenta la leyenda que el dios Pan se enamoró de la ninfa Siringa que paseaba por los bosques danzando y cazando con su arco. Un día, Pan la persiguió hasta que el río Ladón se interpuso en su camino, pero la ninfa, viéndose amenazada, pidió socorro a las náyades, quienes la transformaron en caña. Pan, muy desconsolado, se percató de que el viento silbaba al pasar por la caña y pensó que eran los lamentos de la ninfa. Decidió cortar la caña y unió los trozos con cera; construyó así su siringa (flauta) para tocarla cuando la pasión y el deseo lo poseían. Conservada en la caverna de Diana, después de la muerte de Pan, esta flauta podía probar la virginidad de una muchacha por su sonido. La creencia en relación con esta prueba también podemos observarla en otro continente, en concreto, entre los indios cuna en Panamá, que usan la flauta en la ceremonia de iniciación de las niñas.

Orígenes de las medidas, afinación y migraciones
Las antiguas civilizaciones asiáticas más avanzadas fueron las primeras en controlar y explotar amplias extensiones de tierra, construir templos y edificios, interpretar el cosmos, etc. Por lo tanto, desarrollaron sistemas de medición. La pulgada china y el pie chino, por ejemplo, son diferentes a los del sistema inglés que se usan en la actualidad. Es curioso que la flauta tipo china estaba afinada sobre la nota fa sostenido (huang chung) y para que esto se lograra el tubo debía tener la medida de 229.9 milímetros, exactamente la medida del pie chino. A partir de esta nota se determinan las doce que forman el sistema musical chino. Los chinos conciben el cosmos como una armonía entre lo masculino y lo femenino (el yang y el yin), el mismo principio se conserva en la música, y por lo tanto seis notas (lu) son masculinas y las otras seis son femeninas. Las flautas pánicas clásicas del lejano Oriente están formadas por doce cañas (cada una es una nota), unas son masculinas y otras femeninas. Esta relación de notas se conservó en Perú, donde crearon unas flautas con notas masculinas y otras con femeninas. Entre los indios cuna de Panamá también se puede apreciar esta concepción.
Todas estas peculiaridades son muy importantes, ya que a través de ellas los investigadores han podido comprobar que los instrumentos migraron junto con la gente y que en otras latitudes los copiaron. Las características de los instrumentos, las escalas, las medidas, han sido elementos fundamentales para determinar su origen y procedencia.

Instrumentos andinos, una manifestación de la cultura autóctona
Las antiguas culturas andinas han dejado su huella que es perceptible en la actualidad no sólo por los descubrimientos arqueológicos y antropológicos sino por las manifestaciones populares que muestran un pasado que hoy se hace evidente en sus símbolos, significados y tradiciones.
La América precolombina estaba poblada por culturas muy evolucionadas. En Mesoamérica habían logrado un alto grado de desarrollo, tal como lo evidencian los sistemas de numeración, la escritura, el calendario, la arquitectura, etc., legados culturales que son parte del patrimonio de la humanidad. En Sudamérica, en la zona de lo que hoy es Perú y sus países vecinos, Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile, otras culturas también alcanzaron altos niveles de desarrollo. Aunque todas estas culturas no evolucionaron por iguales senderos, lo cierto es que la música y los instrumentos tuvieron en la zona de Perú un gran desarrollo. Los hallazgos arqueológicos en ese país y zonas colindantes nos muestran flautas con numerosos orificios y flautas pánicas de muchas cañas.
Las coincidencias entre las flautas pánicas del lejano Oriente y las de Perú plantean un origen que para algunos investigadores no alberga casi dudas; según ellos, estas flautas pánicas parecen haber llegado de algún contacto con el lejano Oriente. Las corrientes oceánicas desde Melanesia, rodeando Nueva Zelanda hasta Perú, pueden haber traído embarcaciones con hombres. Las coincidencias son muy llamativas: las flautas pánicas son muy conocidas y usadas en todo el este y sureste de Asia e islas del Pacífico; la disposición de los tubos en dos hileras se observa en algunas islas de Melanesia y Polinesia, así como la forma de mantenerlos en su sitio atados a una tablilla de caña; en Birmania usan estas flautas unidas en pares por una cuerda floja, lo que también se ha encontrado en Sudamérica; al igual que en la música china, donde la escala masculina y la femenina se juntan en una única flauta pánica, en Sudamérica existen estas escalas, pero repartidas en dos flautas pánicas (zampoñas) que son complementarias y son tocadas por dos ejecutantes.
No obstante, algunos investigadores no comparten esta hipótesis y plantean la posibilidad de que el origen de estas flautas y sus características sea la herencia de un grupo social que no se ha descubierto aún. En todo caso, lo que sí sabemos es que estas flautas son prehispánicas, lo mismo que sus escalas pentatónicas.

La zampoña es uno de los instrumentos más representativos de las culturas andinas. Ha cumplido y cumple un papel polivalente y está presente en todo tipo de tradiciones, ceremonias, celebraciones, bailes, homenajes, etc. Existe una enorme cantidad de variaciones y nombres de acuerdo con el tipo y uso que se les da; las hay de una y dos filas de tubos, en forma de escalera, rectangulares o en escalera alterna, de uso solista o colectivo, con bisel o sin bisel y con una gran variedad en la cantidad de tubos. También hay de dos filas de tubos que combinan cañas cerradas en su extremo inferior con cañas abiertas a manera de resonadores, ya sea en forma de escalera, rectangulares, de uso solista y colectivo.
Es común ver en los grupos de música andina familias de zampoñas que, de la grave a la aguda, están representadas básicamente por las llamadas:


• Toyos: sonido grave (su registro se extiende del re 1 al re 2).
• Zankas: una octava más alta que los toyos (su registro se extiende del re 2 al re3).

Maltas: una octava más alta que las zankas (su registro se extiende del re 3 al re4).
Chulis: una octava más alta que las maltas (su registro se extiende del re 4 al re 5).

Muchas están hechas de dos hileras de tubos complementarias, combinan una hilera de 6 tubos denominada ira con otra de 7 tubos denominada arka, de forma tal que la escala se completa entre las dos hileras. Arka e ira tienen un significado místico en el mundo andino; pueden representar al hombre y la mujer, al día y la noche, a la luz y la oscuridad, las fuerzas opuestas de la naturaleza que juntas representan la totalidad de las cosas. Cuando la forma de tocar es alternada entre dos o varios ejecutantes (a lo que se le llama ‘trenzar’), el hombre andino está proyectando este principio místico.

En Perú, el Instituto Nacional de Cultura ha llevado a cabo un estudio sobre la variedad y cantidad de instrumentos, clasificación y detalles de sus características, construcción y ubicación geográfica. Los resultados de esta investigación dieron un balance de 350 instrumentos distintos que actualmente se usan entre la sierra y costa de Perú. En ese estudio se incluyen las variantes de los instrumentos en uso, como los 71 tipos de flautas pánicas, 32 de quenas, 11 de charangos, 9 de flautas traveseras, 18 de flautas de una sola mano, etc. A los anteriores hay que sumar los de la selva amazónica peruana donde se detectaron un total de 56 tipos de instrumentos musicales entre idiófonos, membranófonos, cordófonos y aerófonos.




Conclusión

Los instrumentos en general forman parte de la historia de la humanidad, han vivido y viven con nosotros, evolucionan, cambian y se adaptan a las diferentes épocas y necesidades existenciales del ser humano. En esta relación ser humano-instrumento, instrumento-ser humano, los instrumentos nos han ayudado y nos ayudan a encontrar un equilibrio con nosotros mismos y con los demás, con la naturaleza y el entorno. Los hemos modelado y los modelamos, y en este quehacer creativo nos van modelando a nosotros mismos. Los instrumentos nunca dejarán de acompañarnos y habitarán siempre en el corazón del hombre.

Bibliografía
Sachs Curt , Historia universal de los instrumentos musicales.
Andrés Ramón, Diccionario de instrumentos musicales.bolaños C.,
García F., salazar A., Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en Perú.
Recopilaciones y datos obtenidos de escritos diversos, enciclopedias de música y en museos de instrumentos musicales.
Autor Gonzalo Ferrari

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